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Emprendimiento: más que una palabra de moda

 Emprendimiento: más que una palabra de moda

Por: Marcos Daniel Pineda García

Mi bisabuela, Susana Burgos de García, inició hace muchos años en su casa de Cereté, con un modesto horno de barro, una pequeña repostería casera. Sus hijas, Yolanda y Haydeé, heredaron el arte de cocinar y años más tarde, ambas montaron emprendimientos culinarios. Haydeé transformó su talento heredado, en una idea de negocio llamada Muifina, que con el tiempo se convirtió en una de las pastelerías más tradicionales de Montería. La historia hoy continúa con su hija, Diana García, quien actualmente es una de las chefs más reconocidas de Colombia y propietaria de un prestigioso restaurante en Bogotá.

Emprender es una palabra que hace alusión a iniciar, a comenzar una obra, un negocio o un empeño. El concepto viene tomando fuerza desde hace varios años, pero en 2020, cual pandemia, alcanzó su ‘pico más alto’.

Y fue precisamente la pandemia, lo que el año pasado dejó sin trabajo a Domingo Enrique Pérez Doria, un campesino que junto a su familia decidió no solo hacerle frente a la adversidad, sino que además logró domarla y ponerla a cabalgar a su favor. Se convirtió en emprendedor, se reinventó. Así nació La Cosecha Campesina, una granja en el corregimiento de Pueblo Bujo, ubicado en la zona rural a 54 kilómetros de Montería, donde Domingo, su esposa Elisa, sus hijos y hasta su nieto Marcos Fidel -un pequeño de seis años que ayuda a su abuelo a lavar los plátanos y empacar el ají-, preparan mercados muy completos con frutas y hortalizas, que se distribuyen semanalmente en decenas de hogares en la ciudad.

Como él, son cientos los monterianos que decidieron no dejarse vencer por las circunstancias y al igual que en la obra de Spencer Johnson, ¿Quién se ha llevado mi queso?, se dieron cuenta que “cuanto más rápidamente te olvides del queso viejo, antes encontrarás el queso nuevo”.

A raíz de la crisis de salud pública y las restricciones de movilidad que existían al inicio de la cuarentena, el año anterior quise poner mis redes sociales al servicio de los emprendedores de la región, para que las usaran como vitrina y mostraran sus ideas de negocio, aprovechando el número importante de seguidores que he ganado en los últimos años. Gracias a Dios, tuve la oportunidad de apoyar a más de 300 emprendedores, como Diva Vega, experta en la preparación de galletas de limón y panochas, quien vio su negocio en el barrio La Granja paralizado al inicio de la cuarentena, y luego aumentó considerablemente la producción diaria.

No se imaginan la emoción tan grande que siento cuando algunos de ellos me cuentan cuánto han ido creciendo sus negocios, al punto de generar empleo para sus familias e incluso para terceros y por supuesto, que han aumentado sus ganancias, garantizando la estabilidad de su economía. Me da mucho gusto y satisfacción pensar, que en algo pude ayudar para que eso fuera posible.

Así como el ingenio y el talento de mi bisabuela ha trascendido ya a tres generaciones, los invito a darle rienda suelta a su imaginación, a la creatividad, a despertar talentos escondidos y a atreverse a crear ideas de negocios que pueden ser muy exitosas. No dependamos de una hoja de vida, tocando puertas en un mundo cada vez más limitado y escaso de oportunidades laborales. Hoy la realidad nos exige ser autosostenibles y el emprendimiento puede ser un camino directo hacia el éxito y la búsqueda de nuevas oportunidades.

¡Ánimo, sí se puede!

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