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Cereté, 300 años

 Cereté, 300 años

OPINIÓN. El inigualable sabor de un buen fresco de níspero o de zapote mientras disfrutaba la brisa a orillas del caño Bugre, o bien fuera un helado en el estadero Condorito, son algunos de los mejores recuerdos de aventuras juveniles, cuando en compañía de amigos, escapábamos a lo que entonces parecía un intrépido viaje.

Y es que así como las vecindades de toda una vida traen consigo empatía, cariño y hermandad, lo mismo le pasa a las ciudades, lo que a través de los años ha ocurrido entre Montería y Cereté, ciudad a la que me unen no solo bellas memorias, sino además un cariño heredado desde que era niño por mis abuelos maternos, hijos de esta tierra y gracias a ellos puedo decir con orgullo que también por mis venas corre sangre cereteana.

Cereté celebra 300 años de fundación este 21 de abril, tiempo en que los lazos fraternos entre cereteanos y monterianos se forjaron irrompibles. Sería imposible estimar cuántos cereteanos se han educado en Montería, cuántos han encontrado al amor de su vida y cuántos más consiguen su sustento diario, así como el número de monterianos que han hecho lo propio en la llamada Capital del Oro Blanco.

Recuerdo con nostalgia aquellas épocas entre finales de los 80 y principios de los 90, cuando era símbolo de progreso con buenos gobernantes, como los alcaldes Alfonso Spath, Abraham Sakr y Álvaro Cabrales García, quienes lideraron importantes obras, como el mercado público, el puente de la Calle del Comercio, puestos de salud rurales y vías urbanas, entre otras.

Zona algodonera por excelencia, halló en el agro su principal motor económico, destacándose además, cultivos de maíz y arroz, sin dejar de tener protagonismo la ganadería, predominante en todo Córdoba. Esto dio paso a la agroindustria y la comercialización de insumos agrícolas, lo que ha hecho de la ciudad, una de las más influyentes después de Montería.

Más allá de la historia, de la que se ha escrito bastante, la economía y la política la hacen una ciudad que tiene todo para ser grande; es una tierra con magia propia.

Quién no ha disfrutado de los deliciosos quibbes de Deyanira, cómo negar que el Festival de la Cumbiamba es la fiesta más colorida y diversa del departamento, que además cuenta con el más bello escenario, a lo largo de las calles adornadas por esa arquitectura tradicional vernácula, que armoniza con construcciones de una época republicana, donde se vivieron también el Reinado Nacional del Algodón y las Fiestas de la Virgen de La Candelaria, patrona de los cereteanos.

Escenario del Encuentro Nacional de Mujeres Poetas y casa de Raúl Gómez Jattin, quien con sus versos puso a Cereté en el mapa literario de Latinoamérica, así como el poeta Leopoldo Berdella, y el compositor Luis Felipe ‘El Cabo’ Herrán, que pone a bailar a Colombia con “El guayabo de La Ye”.

Por su ubicación estratégica, por la riqueza de sus suelos, la diversidad cultural y lo más importante, su gente, más que felicitarlos en este aniversario, hoy quiero enviar un mensaje a todos los que como yo, aman este pedazo de tierra, y es que a pesar de las vicisitudes, cual proclama triunfante del cacique al final de sus batallas, podrán gritar con orgullo: ¡yo siempre seré T!… Cereté.

Por Marcos Daniel Pineda – Exalcalde de Montería

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