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Día del locutor, nada que celebrar, mucho por reflexionar

 Día del locutor, nada que celebrar, mucho por reflexionar

Por: Francisco Martínez Ferreira.

La tradición religiosa recuerda hoy al arcángel Gabriel, el encargado de dar a María la noticia que cambiaría el curso de la humanidad: Concebirás un hijo que será llamado el hijo de Dios. Gabriel, fue el primer portador de una primicia de tanta importancia para el mundo.

Por ello, hoy 24 de marzo, se celebra el día del locutor colombiano, una fecha para enaltecer la labor de quienes, a través de distintos medios, y con la voz como su principal insumo de trabajo, deleitan a una audiencia, cada vez más rigurosa y exigente y en un creciente medio tecnológico, donde la competencia resulta más compleja día a día.

Nos sorprende esta fecha en medio del dolor y el sobrecogimiento que causa la partida de tantos colegas, víctimas en su gran mayoría del covid 19, personajes ilustres que contribuyeron a edificar un sistema de radio difusión respetable y admirado en el departamento de Córdoba. Sólo basta recordar al maestro José Higinio Rossi Grandeth, una voz excelsa, pero además un gran creativo de la radio. José Higinio Rossi, fue un locutor versátil, nutrido de cultura y buenos modales. Su paso por la radio del departamento de Córdoba dejó un gran legado, representado en varias generaciones de locutores, que, como en mi caso, le debemos gratitud y reconocimiento.

José Higinio Rossi Grandeth (QEPD)

José Higinio Rossi Grandeth, fue siempre un amigo, de ideas y conceptos claros que no se guardaba, guía y gran maestro para muchos que aún hoy dependemos de la palabra para sobrevivir. Estuvo en todos los escenarios del mundo radial, desde locutor, control, hasta director artístico y gerente de las más importantes estaciones sonoras del departamento. Nos va a hacer mucha falta el maestro Rossi.

Orosmán José Soto Fabra (OROSOFA) (QEPD)

De esa pléyade de grandes quijotes de la radio hace parte Orosmán Soto Fabra (OROSOFA), quien con su estilo único colonizó el horario de las 9 de la mañana con su programa “La Onda Rítmica”, cuyo eslogan era: “de que se oye, se oye”. Orosmán, un hombre decente y sencillo, de un trato exquisito, un contertulio excepcional. Su reciente partida nos sorprendió a todos y nos deja huérfanos de ese “amigazo”, con el que contamos todos los que tuvimos el privilegio de conocerlo y compartir a su lado tantos años de trabajo y lucha radial.

Manuel Vicente Jiménez Bula (Muñe) (QEPD)

Pero esta estela de muerte ya había cobijado con su luctuoso manto, a un grande del periodismo, una pluma como pocas, un hombre de un nivel intelectual y cultural sorprendente, ese gran amigo con el que comencé a forjar mi vida en la radio y el periodismo. Manuel Vicente Jiménez Bula, quien arrastraba un cáncer desde hace varios años, que terminó arrebatándole su existencia. Aún no logro aceptar su muerte, su voz resuena en mi memoria y golpea mi alma. El primer noticiero que leí en radio fue precisamente PRIMICIAS, cuyo director y dueño era Manuel Vicente o Muñe, como le decíamos con cariño sus amigos. Crecí profesionalmente a su lado, hicimos muchos trabajos juntos, compartimos y parrandeamos en tantas ocasiones que siento que Manuel, era una especie de hermano mayor, alguien con quien siempre conté, ese amigo inseparable e indispensable, sobre todo en los momentos azarosos y difíciles.

Manuel Vicente, era un hombre supremamente riguroso e impecable en su redacción periodística. Tardaba en escribir un lead noticioso, pero el producto final era inmejorable. Cuanto extraño a Manuel, los tintos en su casa o en cualquier café, los tragos y los debates, a veces en tono alto, sobre asuntos periodísticos, política o situaciones cotidianas. A ti Manuel, a ti sí, con mucho orgullo, te puedo llamar compañero, te puedo decir hermano.

Humberto Negrete Peña (QEPD)

El covid 19 también nos privó de la presencia de Humberto Negrete Peña, consagrado reportero judicial y de sucesos que dedicó más de 40 años de su vida a este oficio. Humberto, nunca hizo alarde de nada, su sencillez era abrumadora, un ser de pocas palabras, un periodista que nunca intentó usar su poder para dañar o lesionar el buen nombre de ninguna persona. Siempre sonreía, aún en medio de las circunstancias más adversas.

Andrés “Andy” Sierra (QEPD)

Otra víctima de esta pandemia fue el gran Andrés Sierra, o “Andy”, como solíamos decirle en Radio Uno Montería, donde trabajó por muchos años como operador y locutor. Andrés Sierra, ere el prototipo del hombre campesino, sencillo, amable y jocoso. Nos dejó con el alma compungida, era un hombre joven y lleno de sueños. La radio, siempre le reservará un lugar en su historia.

Adolfo Berrocal Ruiz (QEPD)

Pero antes de la pandemia, el periodismo radial ya había sufrido dos bajas sensibles: Adolfo Berrocal Ruiz, legendario batallador de la comunicación, esclavo de la máquina de escribir, cuya voz fue un estandarte en duras luchas contra la corrupción política y en denuncias sobre problemas sociales y comunitarios. Adolfo, tenía el agudo olfato del analista político nato, era casi un clarividente en esta materia. Siempre se veían políticos y candidatos acercarse a él para que les diera una visión de la realidad. Eso fue Adolfo, un maestro, un consejero y un amigo, en toda la extensión de la palabra.

José Luis Mendoza Padilla (QEPD)

La otra pérdida muy sensible, fue la de José Luis Mendoza Padilla, quien, sin ser cordobés, se radicó en Montería donde ejerció el periodismo deportivo por casi 40 años. José Luis, fue un señor del micrófono, narrador de béisbol y boxeo, analista y comentarista deportivo, pero también acucioso estudiante de la política regional y nacional. Conocí a José Luis Mendoza Padilla, cuando ingresé a hacer turnos supernumerarios en la emisora La Voz de Montería, como control locutor. Él fue quien me hizo la entrevista y me hizo las pruebas de locución. Ahí, a su lado, comenzó mi carrera en la radio del departamento de Córdoba. Extraño mucho a José Luis, un gran ser humano y un amigo como pocos.  

De modo que este 24 de marzo, día del arcángel Gabriel, fecha en que se anuncia la beatificación del médico de los pobres José Gregorio Hernández, día del locutor colombiano, es poco lo que tenemos para celebrar, pero mucho para reflexionar en torno a nuestro oficio, nuestra labor en la sociedad, nuestro rol en el mundo de las nuevas tecnologías. También es una fecha para recordar y llorar a nuestros muertos.

La otrora fecha de las viandas, los festejos y las juergas, debe ser ahora un espacio de profundo análisis alrededor de lo que hacemos, cómo lo estamos haciendo y de qué manera lo podríamos mejorar. Ya no estamos en tiempos de abrazos o sonrisas abyectas, sino en una etapa crucial de la historia que reclama de nosotros un papel decisivo en su curso.

A todos los colegas, locutores y periodistas de radio, mis más sinceras felicitaciones en este día y que el Dios de la vida nos cuide, nos proteja y nos permita sobrevivir a esta peste que mata sin discriminación ni misericordia alguna.

Montería, 24 de marzo de 2021.

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