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El momento de pensar en grande

 El momento de pensar en grande

Foto de contexto (cortesía)

Opinión| Por: Francisco Martínez Ferreira

Dicen que justo, después de una gran crisis, es el momento ideal, para resurgir, cual ave fénix, con nuevas alas, con nuevos bríos, sacudiéndonos de los miedos y enfrentando con coraje los retos que se ponen enfrente.

Durante su historia, el departamento no había vivido una circunstancia como la que aún enfrentamos, una pandemia que desbarató los planes y proyectos de todos los gobiernos, no sólo porque arruinó las arcas públicas, sino porque indefectiblemente, obligó a reorientar todas las acciones hacia la protección de la salud y la vida de los coasociados. Sobrevivir es la consigna en estos momentos, lo demás puede y tiene que esperar, es así de claro.

Es como cuando estás dormido en la tibieza de tus sábanas y de repente alguien grita: ¡Fuego! ¡Se incendia la casa! ¿Qué haces? Correr y salvar tu vida, la de los tuyos y una que otra pertenencia, pero lo prioritario, es que nadie resulte herido o muerto en el siniestro, después, a como dé lugar, se vuelve a levantar el rancho y a adquirir los bienes que se perdieron.

Ocurre lo mismo con esta pandemia, nos tomó de sorpresa ¿quién estaba preparado para lo desconocido? Nos ha golpeado seriamente, nos ha arrebatado seres queridos, familiares, amigos, colegas, conocidos, vecinos. Una pandemia que ha horadado el alma de la nación y del mundo y ha causado un impacto feroz y destructivo a las economías.

Córdoba posee todas las condiciones, no sólo para superar de manera exitosa este duro momento, sino para situarse a la vanguardia nacional en desarrollo económico sostenible y sustentable, dadas las grandes ventajas naturales y culturales con que cuenta.

Se hace necesario ahora, impulsar una nueva concepción de desarrollo, integral, incluyente, que se irradie en todos los sectores, sin egoísmos ni sectarismos, sino con un enfoque profundamente humano, que conduzca, además de salir de la crisis, a generar riqueza, equilibrio social, bienestar colectivo real, especialmente en aquellos sectores marginales, castigados históricamente por la exclusión y la indiferencia insensible y vergonzosa.

El gobierno departamental y los municipios tienen esta gran tarea. La pandemia aún está viva, con menos ímpetu, pero viva. Corresponde lidiarla, sin seguir resquebrajando la economía, pero es trascendental trazar un plan ambicioso, en el mejor sentido de la palabra, que dispare al departamento, sin miedos y sin sectarismos, que toda la clase política, el sector privado, la academia, los medios y los credos, nos unamos para un fin común. Que esta pandemia no sólo deje muertos y recuerdos tristes, sino también el surgimiento de una nueva mentalidad, donde primen el bien colectivo, el amor por el prójimo y el objetivo claro de caminar lejos.

Es cierto que estamos en crisis, pero también frente a una oportunidad única de ser mejores, no la desperdiciemos en discusiones bizantinas y desgastantes. Es tiempo de actuar, todos los minutos cuentan.

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